¡Ya no sé qué hacer con mi hijo! Si es tu caso te doy cuatro trucos mágicos

24/09/2014

¿Te suena esta frase? ¿Te ha pasado más de una vez que no sabes qué hacer con tus hijos? No te hacen caso, se portan mal, tienen rabietas, no te obedecen y por más que has intentado mil cosas diferentes no hay forma de que hagan lo que tienen que hacer.

Si este es tu caso, no pienses que eres un caso único. Hay muchos otros padres que se encuentran en una situación similar, impotentes y desesperados porque no saben ya qué más probar. Si no quieres volver a decir: ¡Ya no sé qué hacer con mi hijo! aquí te doy cuatro trucos mágicos que te ayudarán a cambiar esta situación y a retomar el control de tu familia.

Ya no sé qué hacer con mi hijo1. No se lo cuentes a todo el mundo

No es quiera que lo mantengas en secreto, es lógico que te agobies y compartirlo puede hacer que la carga sea menos pesada. El problema está en que cada persona a la que se lo cuentes te va a dar un consejo diferente y te van a confudir más que otra cosa. “A mí me funcionó esto, lo tienes que probar” o “¡Ah no! esto ni se te ocurra que a mí me va fatal, haz esto otro que te irá estupendo”. Por supuesto la intención de tus amistades, de tu familia o de tu suegra es buena, pero cada niño es distinto y cada uno tiene su estilo y sus valores cuando se trata de educar.

Tu pareja es la persona principal con la que debes ponerte de acuerdo. Lo ideal para que un método funcione es que los dos uséis el mismo así que con él o con ella es con quien tienes que hablar y con quien tienes que decidir. Si necesitas pedir ayuda habla con un experto, la maestra de la escuela o un psicólogo pueden servir (consúltanos haciendo clic aquí).

 

2. No pruebes mil métodos diferentes: elige uno y sé constante

Cuando quieres que tu hijo deje de hacer alguna cosa que no te gusta (insultar, escupir, dar patadas…) hay más de un método que puede funcionar. Algunos de los más útiles son:

– Decirle una vez y de forma clara que deje de hacerlo y si no se detiene separarlo de donde estás por unos minutos (pocos minutos, como máximo tantos minutos como años tiene).

– Contar hasta tres. Seguro que has visto a muchos padres hacerlo, antes de tomar medidas mayores le das tres avisos “una, dos y tres” y si aún así no te hace caso le castigas como le has dicho que ibas a hacer

– No hacer delante suyo lo que le estás pidiendo que no haga, vamos que no te contradigas. Si no quieres que pegue a los demás niños, no le pegues tú a él para que no lo haga. Si no quieres que escupa, que no te vea escupir. Si no quieres que diga palabrotas, pues a morderte la lengua. Tus hijos aprenden mucho más de lo que ven que haces que de lo que les dices así que mucha atención.

– Dale la vuelta, y por cada día que no haga lo que no te gusta, dale un pequeño premio. O usa los gumets para marcar cuántos días por semana no lo ha hecho y luego le das el premio que hayáis pactado al principio de la semana (que por cierto no tiene por qué ser un regalo costoso. Lo mejor es que tenga algo que ver con el problema que estáis tratando o que sea algo que podéis disfrutar juntos como hacer entre todos unas pizzas caseras para cenar el domingo).

En fin, estrategias hay muchas pero lo que no funciona es que uses una diferente cada día. Elige una, la que quieras, y mantenla constante al menos durante dos o tres semanas. Si ves que no funciona entonces puedes buscar otra forma pero si cambias cada día será una locura para todos y un billete seguro al fracaso.

 

3. No amenaces si no lo vas a cumplir

Callejón sin salida

Callejón sin salida

Este es uno de los principales errores que vemos en los padres que nos consultan, muchas amenazas que luego no se concretan en nada con lo que tus hijos aprenden que eres como un “perro ladrador, poco mordedor”. “Como no pares de escupir no vas a ir a la fiesta de cumpleaños”, el niño sigue escupiendo y después va a la fiesta de cumpleaños. “Como me des una patada te quedas sin helado” y la niña da un patada y luego se come un helado tan ricamente. Vamos que si lo quieres es terminar con tu autoridad, esta es una de las mejores estrategias que puedes usar, amenaza y no lo cumplas.

Hay otra mala consejera que es la pena. ¿Te suena algo así como? “Estás castigado a tu habitación y no verás los dibujos” y luego al cabo de dos minutos te sabe mal que el niño se pierda los dibujos y le levantas el castigo. Pues esta es otra muy mala estrategia, si no quieres que se pierda los dibujos, busca otra forma de castigarlo pero no levantes el castigo justo cuando empezaba porque no servirá para cambiar el comportamiento de tu hijo y en cambio será fantástico para que entienda que tu palabra no tiene mucho valor. Y esto no es lo que querías, ¿verdad?

 

4. Mantén la calma

Y este que es el punto clave, lo he dejado para el final. No te alteres, no pierdas los papeles, mantén la calma… Hay muchas formas de decirlo pero sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo. ¿Cómo se hace? Respira hondo y presta mucha atención a lo que estás pensando. Pensar que tu hijo no tiene remedio te va a alterar más, pensar que eres una mala madre o un mal padre aún peor.

Te puede ayudar pensar que a tu hijo hay cosas que le cuesta más aprender, que le llevará tiempo pero que no se pasará la vida escupiendo, dando patadas ni insultando. Pero es importante que entiendas que si quieres que tu hijo o tu hija aprendan a controlarse, primero tienes que poder mantener la calma tú y no siempre es fácil.

 

Ya me contarás como te ha ido y si necesitas ayuda extra no dudes en escribirme a patricia@psicologialafamilia.com o llámame al 696450377. Estaré encantada de ayudarte.

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