Reinvéntate! como si fuera tan fácil…

25/07/2012

Reinventarse o morir, éste parece ser el lema que esgrime nuestra sociedad para hacer frente a las altas tasas de paro y al hundimiento de sectores como el de la construcción.

Una vez más volvemos a la receta fácil y práctica. Si ya no puedes trabajar de paleta, reinvéntate! Parece sencillo pero nos olvidamos de que los seres humanos no solo pensamos y actuamos sino que también sentimos. Perder el lugar de trabajo, no tener posibilidades de ejercer la profesión para la que nos hemos preparado, no poder contribuir a la economía familiar etc. tienen un impacto emocional que no se puede obviar.

 

 

 

Hablamos de duelo para referirnos a aquellos momentos de la vida en los que hemos perdido algo que nos era muy querido y debemos adaptarnos a una nueva situación que está lejos de parecerse a la que deseamos. Expertos en procesos de duelo como Elizabeth Kübler-Ross, nos hablan de distintas etapas en los procesos de duelo:

Negación: “A mi no me van a despedir, llevo toda la vida en la empresa”, “Seguro que pronto me vuelven a llamar”, “No me puede estar pasando esto”. Cuando nos dan una mala noticia, una de nuestras primeras reacciones es negar lo que acabamos de oír. Es una reacción de protección que sirve para reducir el impacto de la sacudida.

Ira o Rabia: A medida que vamos aceptando que, nos guste o no, nuestra realidad ha cambiado, aparece la rabia, el enfado con aquellos que creemos responsables de nuestra desgracia. Emergen el mal humor, la irritabilidad con las personas que tenemos más cerca, la tensión “le voy a denunciar, se le va a caer el pelo”, “No me merezco que me traten así”, “la culpa es de …”

Depresión: A la rabia le puede seguir su hermana, la tristeza. Cuando la realidad se impone y vemos que ya no hay marcha atrás, nos entristecemos, lloramos, nos desanimamos. Llevamos las gafas oscuras de la desesperanza que hacen que el futuro se vea muy negro, nos cuesta ver la luz al final de túnel “Nunca más volveré a trabajar”, “Soy un desastre”, “Soy una carga para mi familia”, “No valgo nada”

Negociación: Aparece la ilusión de que podemos negociar para evitar la pérdida que ya hemos sufrido “Si pudiera cobrar un par de meses más”, “Haría cualquier cosa por encontrar un trabajo”

Aceptación: Y pasan los días, las semanas e incluso los años y conseguimos adaptarnos a la nueva situación. El dolor que ha causado la pérdida quizás no ha desaparecido del todo pero es soportable y nos permite seguir viviendo. En el momento en el que aceptamos que lo pasado, pasado está, podemos empezar a pensar en alternativas. Ahora sí estamos listos para empezar a pensar en reinventarnos.

Hay distintas estrategias útiles para conseguir que el duelo sea más llevadero. Entre ellas contar con el apoyo de nuestra familia y amigos, poder asumir la parte de responsabilidad que nos toca por la situación que estamos viviendo eso sí, sin cargar con la parte que corresponde a otros, participar en grupos de apoyo para personas que están viviendo situaciones similares o buscar ayuda profesional si se considera necesario.

Lo importante es no olvidar que los momentos difíciles no se digieren ni se superan en 2 minutos!

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Patricia Maguet Levy

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