Cómo hablar de la muerte con los niños

06/06/2014

Cuando los niños sufren una pérdida no expresan cómo se sienten igual que lo hacemos los mayores. Pueden aparentar que no pasa nada pero también pueden presentar cambios en su comportamiento que a veces son difíciles de descifrar. Si quieres hablar de la muerte con los niños o adolescentes que han perdido un ser querido, lo primero que deberás hacer es pensar en cómo te has sentido tú cuando has perdido a alguien porque esto es justo lo que les pasa a los niños. La diferencia más grande está en el hecho de que tú sabes lo que te está sucediendo mientras que para ellos es más difícil de entender y de digerir.


55Laney69 / Foter / Creative Commons Attribution 2.0 Generic (CC BY 2.0)

 

¿Cuáles son las emociones más habituales cuando sufrimos una pérdida?

Cuando muere alguien en la familia tendemos a pensar que la reacción más habitual es la tristeza y los mayores cuando estamos tristes normalmente estamos más apagados, tenemos menos ganas de hacer vida social, tenemos ganas de llorar…

Pero no podemos olvidarnos de que la pena no es el único sentimiento que vivimos cuando perdemos  a una persona que queremos mucho. Es muy normal que estemos enfadados aunque no sepamos bien con quién o con qué. Cada uno según sus creencias se puede enfadar con los médicos o con Dios, con la vida o con otro familiar. En cualquier caso no es raro que cuando estamos de duelo, estemos también de mal humor y con menos paciencia.

También puede ocurrir que nos sintamos culpables: de no haber hecho todo lo que estaba en nuestras manos, de no habernos ocupado lo suficiente de la persona que se ha ido, de no haber predicho lo que iba a pasar, de no haberle dicho …

Los sentimientos y emociones son complejos y contradictorios para los mayores así que imaginaros cómo pueden ser para los niños.

 

¿Qué podemos hacer para ayudarles a afrontar la pérdida?

 

  1. No niegues lo que está sucediendo: A veces estamos sufriendo tanto que no queremos hablar delante de los niños para protegerlos y que ellos no sufran. Sin embargo si ellos también han sufrido una pérdida, necesitan saber que pueden hablar de lo que les está pasando.

  2. supak / Foter / Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 2.0 Generic (CC BY-NC-SA 2.0)

     

  3. No los avasalles con preguntas: La mejor forma de que hablen los niños (y de hecho los adultos también), es empezar hablando de cómo nos sentimos en primera persona. ¿Sabes que echo mucho de menos a tu tío? Cada vez que como merluza me acuerdo de la abuela, qué bien sabía cocinarla! Hay momentos en que estoy muy enfadado porque me da mucha rabia lo que pasado… Empezar por aquí y ver cómo responde el niño, preguntarle si a él también le pasa es una buena forma de abordar el tema.
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  5. No tengas miedo de llorar delante de ellos: Tus hijos te conocen y seguro que saben que estás triste, si te ven llorar les estás dando permiso para que ellos también puedan expresar sus emociones en lugar de esconderlas y tener que hacerse los valientes.
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  7. Utiliza cuentos o historias que te ayuden a hablar de la muerte a través de personajes de ficción. También son muy buen punto de partida para poder sacar el tema.
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  9. Ten paciencia y respira hondo: Si después de la muerte de un ser querido tu hijo o tu hija están más difíciles, rebeldes, se portan peor, están enfadados… probablemente es porque es su forma de expresar su dolor. Castigándolos no vas a conseguir que se les pase.
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  11. Ayúdales a poner palabras a lo que les pasa: si ves que desde que murió tu familiar tu hijo o tu hija están más agresivos explícales lo que estás viendo “desde que murió… te veo más enfadado, ¿te habías dado cuenta? ¿sabes que a mí también me pasa? es normal que estés apagada, que tengas menos ganas de hacer cosas…
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  13. Busca formas alternativas y menos dañinas de expresar las emociones. Podemos expresar la rabia y el enfado dando patadas a los muebles o pegando a alguien pero quizás no es la forma más adecuada. Sin embargo puedes dar todos los puñetazos que quieras al colchón, o a unos cojines o incluso a un saco de boxeo, puedes chutar una pelota contra un pared, puedes romper papeles viejos… hay muchas formas de poder liberar este enfado sin causar ningún daño a nadie, pruébales y enséñaselas a tus hijos.
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  15. Regálales momentos de cercanía física y emocional: los abrazos lo pueden curar casi todo sobre todo si son sentidos, pausados y sin prisa. Las caricias o cualquier otro gesto de afecto también pueden ayudar.

 

Hacer un duelo, cerrar la herida por la pérdida de un ser querido, lleva tiempo. A veces creemos que ya lo hemos superado y de repente vivimos algo que nos recuerda con mucha intensidad a la persona que ha desaparecido y reaparece el dolor.

 

No esperes que tú o tus hijos podáis superar una pérdida en unos pocos días pero si ves que os está costando más de la cuenta superarla, no dudéis en buscar la ayuda de un profesional.
Lectura recomendada:

Si quieres profundizar en el tema te recomendamos este libre, fácil y asequible, en el que encontrarás además de un cuento, pautas para afrontar el tema con tus hijos.

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Patricia Maguet Levy

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